Asistencias sanitarias concretas
Entre las distintas formas de ayuda que venimos desplegando desde SOS Infancia, hay una que está siendo especialmente llamativa por lo angustioso de la situación que con esa asistencia atendemos. Es la ayuda al diagnóstico y, en su caso, tratamiento –incluso quirúrgico- de niños y otros menores enfermos, todos ellos pobres hasta el punto de que sin nuestra ayuda no podrían acceder a la sanidad.
Los casos nos son comunicados por la comunidad religiosa que tenga conocimiento directo de ellos, a la cual solicitamos toda clase de información acerca de la patología concreta de que se trate, fotografías del caso a ser posible, informes médicos de que dispongan, informes de diagnóstico, pronóstico de efectividad del tratamiento o intervención, así como del centro en el que se efectuaría, presupuesto, acreditación de la pobreza de la familia del niño o menor enfermo, facturación posterior, etc, es decir, todos aquellos datos que nos permitan evitar cualquier intento de fraude o mala práctica médico sanitaria, así como decidir si podemos y debemos hacer frente a esa necesidad.
En estos meses ya hemos realizado varias acciones de esta índole, y dado lo especiales que son, queremos abrir una sección específica que te ayude a conocer estos casos que son posibles gracias al dinero que tú aportas (así de claro). No obstante, por tratarse de situaciones que afectan a la intimidad de la persona, no podemos dar detalles que permitan la identificación de esos niños o menores cuya vida estamos ayudando a cambiar.
- En junio de 2008, y a requerimiento de las HH Adoratrices, costeamos en el Hospital Universitario de Rabat una doble operación quirúrgica de labio leporino con paladar abierto a un niño de siete meses, al que por el importe de 1624 € (con radiografías, dos días de hospitalización y medicamentos incluidos) seguro que le hemos dado un futuro mejor y evitado muchos sufrimientos.
- En verano de 2008, y através de las HH. Adoratrices de Tánger pagamos el parto de una chica soltera y menor de edad toda vez que sólo la posible asistencia en un centro sanitario privado -que a ella le era imposible pagar-, podía disuadirla de la opción del aborto. El coste total fue de 167 € comprendiendo quirófano, asistencia a la recién nacida, farmacia y un día de hospitalización. Tanto la madre como la niña se encuentran en perfecto estado, y desde SOS Infancia las seguimos ayudando pues de hecho la pequeña disfruta de los envíos de alimentos, productos higiénicos y ropa infantil que enviamos al dispensario materno infantil al que se acoge.
- A finales de 2008, y también por mediación de las HH. Adoratrices de Tánger, tuvimos noticia de una niña de treinta días ingresada en el hospital por presentar síntomas de posible tumor cerebral. Dado que era necesario practicarle un scanner así como administrarle medicación que la madre no podía costear, ante la llamada urgente de las religiosas que hacían el seguimiento de la situación, decidimos pagar desde SOS Infancia el coste de esa asistencia sanitaria que efectivamente le fue prestada. Su importe en dirhams equivalió a 247,2 € por los que se le realizó a la niña una consulta pediátrica, análisis, electroencefalograma y TDM cerebral.
En febrero de 2009 el diagnóstico ha quedado fijado en una lesión cerebral por infección neonatal severa, que ha dejado epilepsia como secuela, habiéndosele prescrito a la niña 30 sesiones de kinesioterapia con ejercicios posturales, además de la medicación oportuna. Dado que la pobreza de la familia hace ilusorio que puedan pagar ese tratamiento, por intermediación de las Hermanas Adoratrices lo hemos pagado desde SOS Infancia. Muchas gracias a todos los que colaboráis con vuestro dinero, sin el cual esto no sería posible.
- En SOS Infancia seguimos pagando mensualmente los medicamentos a niños de familias muy pobres de Tánger que sin nuestra ayuda no tendrían acceso a esas medicinas. El procedimiento consiste en que las Hermanas Adoratrices de aquella ciudad, cuando una madre de las familias pobres que habitualmente se acogen a su ayuda –y cuya situación de pobreza es por tanto patente para las religiosas- se presenta en el convento con una receta de un medicamento que el médico le haya prescrito a alguno de sus hijos, las Hermanas le ponen un sello en la receta que indica al farmacéutico que las monjas se lo pagarán a final de mes y que por tanto puede despacharlo sin temor. Cada fin de mes las Hermanas Adoratrices remiten a nuestra tesorera el listado emitido por el farmacéutico en el que constan los medicamentos que éste ha dispensado en virtud del sello de las religiosas, y su importe, cantidad que desde SOS Infancia le transferimos a las monjas para su pago.
Son todos casos de necesidades perentorias de niños y jóvenes sin posibilidades en los que está en nuestra mano decidir si les facilitamos o no la sanación o, al menos, el alivio de la medicina. En estos casos concretos los miembros de la Junta desde luego no lo hemos dudado.