19 de junio de 2007
Querido amigo/amiga:
He visto morir niños por desnutrición en las montañas de Panchimalco, San Salvador. No me lo contaron, no lo ví por televisión, algunos murieron en mis brazos. Todavía oigo el pitido de su débil voz agonizando.
Ví niños muy pequeños en Bogotá que vagaban por las calles drogándose con cola, niños en los semáforos tragando gasolina para luego encenderla en sus bocas y así hacer de reclamo pidiendo unas monedas… Niños sometidos a abusos… no me lo contaron, lo ví.
Y mientras siguen muriendo de hambre, mientras ellos son explotados, tú y yo dormimos tranquilos, comemos, rezamos al mismo Dios y nos consideramos buenas personas.
He visto también el mundo donde sobra comida, donde los niños van al colegio, juegan, ríen, en fin, se sienten queridos.
Por eso tuvimos que crear S.O.S. Infancia, que es más que una O.N.G., más que una Asociación y mucho más que una protesta ante un mundo tan injusto. Es un movimiento que quiere liberar a los niños de tanta esclavitud para hacerlos hombres y mujeres libres capaces de amar porque se sintieron amados.
Una persona no puede cambiar el mundo, pero si cambiar el mundo de una persona; eso es S.O.S. Infancia.
De momento contando contigo somos doscientos treinta socios, tenemos que llegar a los mil. Debes difundir el Movimiento entre nuestros familiares y amigos, puedes cambiar la situación, aquí tienes ya un medio eficaz.
Y podrás acostarte cada noche sabiendo que un niño de la calle duerme en sábanas limpias gracias a ti, sin temor a sufrir abusos. Mirarás a los ojos a tus hijos y podrás rezar al Señor sin sentir vergüenza.
Merece la pena, cuento contigo, sé que harás todo lo que esté en tu mano. ¡A por los mil!
Un abrazo muy fuerte.
P. Ignacio-María Doñoro de los Ríos