16 de julio de 2007
SOMOS ALGO MAS QUE UNA ONG... ¿Reflexionamos sobre esto?.
Desde que constituimos SOS Infancia somos muchos quienes colaboramos en ella con un sentido cristiano, sintiendo la llamada insistente del Amor de Dios que no nos quiere dejar tranquilos frente al sufrimiento ajeno. También tenemos entre nosotros a quienes, sin móviles religiosos, sino animados por un sentido de justicia social, de solidaridad humana, o de natural inconformismo, tampoco están cómodos en su pasividad ante el mal que les rodea...por supuesto que los niños también necesitan su ayuda. Nada sobra.
En cualquier caso, aquí estamos unos y otros. Cada uno “tirando de la red” por sus propios motivos, pero (y esta es la realidad) con el innegable denominador común de ser todos, conscientes o no de ello, lo que un día dijo el Maestro que haría de nosotros: “pescadores de hombres”.
Más esta pesca no es fácil. Exige sacrificio y hay reveses y dificultades; creer que vas a sacar la red llena y ver un resultado escaso...; las aguas de las que intentamos salvar a estos pequeños, y que son las de la injusticia humana, del egoismo, del mal en sus muchas manifestaciones, son oscuras, encrespadas, y en ellas nuestros esfuerzos a veces parecen inútiles. Por eso, cuando constituimos SOS Infancia no quisimos navegar solos, y enrolando en nuestra barca a Aquel “a quien hasta el mar y el viento obedecen”, a Aquel que hizo grande la pesca cuando la captura parecía imposible, decidimos definir a nuestro movimiento como “de inspiración cristiana”.
Desde este sentido cristiano de la acción intentamos seguir el ejemplo de Jesús, y la realidad fue que Él obraba valiéndose de cosas terrenales que tenía próximas (del agua en Caná, del pan y el pescado para multiplicarlo, de la moneda del César para aleccionar, de la sinagoga para enseñar...) Pero lo importante no eran esos medios sino lo que hacía con ellos. Hoy día SOS Infancia utiliza como uno de esos medios humanos la forma de ONG sólo por las ventajas económicas de esta estructura, pero siendo lo verdaderamente importante lo que, como instrumentos de Dios, esta estructura nos permite hacer.
Por eso, para los socios y amigos cristianos de SOS Infancia, nuestro movimiento no es sólo una ONG sino que, más allá de esa forma instrumental, es un medio de santificación tanto personal como familiar. Por un lado por la oportunidad que continuamente nos ofrece de amar al prójimo recordándonos que es el mandamiento nuevo de Jesús; y por otro, por la escuela de Amor que ese ejemplo nuestro pueda significar para nuestras familias y allegados.
Creo que cada uno debemos valorar el uso que hagamos de este “talento” que se nos entrega y que es la posibilidad de colaborar en un movimiento así; porque después de que una iniciativa de Amor ciertamente cristiana como ésta llama a nuestro corazón apelando al nombre de Jesús, ya nunca podremos fingir ignorancia ante el Señor preguntándole cuándo le vimos enfermo, o con frío, o hambriento, o desnudo, …
Un abrazo, y feliz verano.
Pedro Arduán
Presidente de SOS Infancia